Judicial

Condena dictada en General Pico: diez años de cárcel para un padre que violó a su hija biológica

El juez de Audiencia, Carlos Pellegrino, condenó a un hombre de 38 años a la pena de 10 años por abusar sexualmente en forma reiterada, con acceso carnal, a su propia hija.

Los días 28 y 29 del mes de Junio del corriente año, en la Sala de Audiencias de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial, con la actuación unipersonal del suscripto, se llevó a cabo audiencia de debate oral, en el legajo N° 31856, contra C.M.L., DNI N° 26.854.XXX, nacido el 15 de noviembre de 1.978 en la ciudad de YYYY, provincia de La Pampa, domiciliado en calle XXX, de XXX, changarín, estudios secundario incompleto, hijo de M.A. y de T.R.

Intervino en representación del Ministerio Público Fiscal el Dr. Luciano Rebechi y asistió en la defensa al imputado, el defensor particular, Dr. Norberto Paesani. El proceso se inició en virtud de imputar a C.L.M. de haber abusado sexualmente, en reiteradas oportunidades, de su hija C.L., menor de edad, habiendo llegado a consumar el acceso carnal.

Todo se inició judicialmente cuando el vicerrector del colegio donde concurría la menor, observó que C. venía comportándose de manera irritable, reaccionando mal tanto con sus compañeros, como con los docentes. Por esta razón, fue convocada a la dirección, donde junto con la directora le preguntaron qué le estaba ocurriendo, a lo que C. expresó que el padre la manoseaba cuando estaban solos y que su madre sabía de esta situación, además agregó que su progenitor le decía que si bien le había dado el apellido, no era su hija.

Indicó que tuvo una conversación con la abuela de la niña, I.P. , quien se negó de manera rotunda a radicar denuncia, dado que no quería tener nuevos inconvenientes familiares, expresando que tenía conocimiento sobre los dichos de su nieta, quien ya los había vertido en una reunión familiar en su domicilio. Por su parte, aclaró que la institución no se comunicó con la progenitora de la menor, debido a que en anteriores oportunidades habían requerido la presencia y esta no había concurrido.

Aclaró que como funcionario público, ante la sospecha de vulneración de derechos de sus alumnos, está obligado a realizar la denuncia. Dijo que se inició un acta de sospecha de vulneración de derechos y se radicó la correspondiente denuncia en sede fiscal.

La abuela materna de la damnificada. Expresó que su nieta C. en una charla en su casa, manifestó que fue manoseada por su progenitor. De la conversación participaban la dicente, junto a sus nietas y dos de sus hijas. Agregó que posteriormente llegó su hija C.G. -madre de C.- y le referenció lo que había sucedido, a lo que ésta le respondió que era todo mentira.

Agregó que el rector del colegio donde la niña concurría le preguntó si tenía conocimiento de lo que su nieta estaba contando, a lo que le contestó que sí, pero que no iba a denunciar un abuso sexual, sino estaba segura que fuera cierto.

Expresó que en una oportunidad C. las reunió en su casa y les manifestó que era mentira lo que dijo, que lo hizo porque pretendía separar a sus padres. Agregó que C. le escribe voluntariamente cartas a su progenitor, pidiéndole perdón.

Durante la pericia que se le realizó a la damnificada -aproximadamente un mes después de la entrevista en Cámara Gesell-, ésta presentó otra actitud totalmente diferente. Se mostró molesta y reticente. Expresó que su padre era inocente, pero no dio fundamentos consistentes sobre ello.

Teniendo en cuenta lo expresado por sus hermanas en el ámbito de Cámara Gesell, la retracción de la joven tiene que ver con la culpa que sintió, la crisis familiar que generó y la falta de apoyo familiar.

Dijo el juez Pellegrino en una parte de su fallo: “En el entendimiento que el imputado es responsable por la comisión del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado, como delito continuado, corresponde merituar su pena. Teniendo en consideración como elementos agravantes la reiteración de hechos, la vulnerabilidad en que se hallaba la víctima, la situación familiar que lo une a la misma, la extensión del daño causado, la imposibilidad de la menor de recurrir a alguien que pudiera detener la comisión de hechos en su contra. Como elementos atenuantes se debe considerar, la escasa educación, el bajo nivel social del imputado y la ausencia de antecedentes condenatorios”. Luego de esta y otras consideraciones condenó al padre de la víctima a 10 años de prisión.

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