Judicial

Seis años de prisión para un hombre por abusar sexualmente de sus hijas biológicas

Los días 25 y 26 de Julio del corriente año, en la Sala de Audiencias de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial, con la actuación del juez de Audiencias, doctor Carlos Pellegrino, se llevó a cabo audiencia de debate oral en el legajo N° 28114, contra L.A.R., DNI N° 13.441.XXX, argentino, nacido el 2 de agosto de 1.959, en XXXX, provincia de La Pampa, jornalero, soltero, hijo de P. y de M.P.G. El Juez condenó a L.A.R., como autor material y penalmente responsable de los delitos de Abuso sexual simple agravado por el vínculo, dos hechos, en concurso real, y Abuso sexual simple agravado por el vínculo, como delito continuado, todo en concurso real, arts. 119 primer y último párrafos inc. b), 54 y 55 del C.P. a la pena de seis años de prisión de efectivo cumplimiento. Con costas (arts. 355, 474 y 475 del C.P.P.). Y lo absolvió por la imputación del delito de Abuso sexual simple, agravado por el vínculo (un hecho en perjuicio de Y.A.R.R.), art. 119 primer y último párrafos inc. b)del C.P.; por no haberse producido acusación fiscal y respecto del delito de Abuso sexual con acceso carnal,agravado por el vínculo, art. 119 tercer y cuarto párrafos inc. b) del C.P.; por aplicación del beneficio de la duda. Art 6 C.P.P..

Intervino en representación del Ministerio Público Fiscal, el Dr. Luciano Rebechi y asistió en la defensa al imputado el defensor particular Dr. Oscar Félix Ortiz Zamora. El proceso se inició en virtud de resultar acusado de haber abusado sexualmente, mediante tocamientos en dos oportunidades , de su hija Y.A.R.R., cuando su hija se encontraba durmiendo y el encartado se acostaba junto a ella.

De abusar de su hija C.A.R.R. mediante tocamientos con su pene en el cuerpo de la menor, en oportunidad que se acostó desnudo junto a la niña.

Con respecto a su hija A.R.R. de haber abusado en reiteradas oportunidades desde que la menor tenía seis años, en circunstancias que llevaba la niña a la habitación, donde se desnudaba él y la niña, tocándola en todo su cuerpo y en una ocasión introdujo su pene en el ano de la menor. La denuncia fue realizada por la hermana mayor de las víctimas.

La denuncia

La denunciante expresó que una mañana, su hermana Y.R., comenzó a enviarle mensajes raros desde la localidad de ZZZ, donde residía, como queriéndole decir algo, motivo por el cual la llamó y le preguntó qué pasaba, pero aduciendo que si su madre se enteraba, la iba a matar a ella y sus dos hermanas, no quería decirle lo que estaba pasando, pero que ante su insistencia, le reveló que su papá, L.A.R., las venía abusando, y que aprovechando la circunstancias que su madre no estaba, la tocó en su cuerpo, en las partes íntimas, igual que a su hermana A.

Explicó que su hermana Y. vivía junto con otra de sus hermanas en ZZZ, ya que su progenitora la corrió de su casa, que C. y A.R., vivían junto a su madre y el imputado en un campo cercano a la localidad de ZZZ.

Decidió ir a ZZZ, donde a fin de que su madre no supiera que había viajado hasta allí, pasó su estadía en el domicilio de la familia de L. S. , a quienes señaló como la familia que estaba dispuestos a ayudarlas en el caso que nadie lo hiciera.

A fin de sacar a sus otras dos hermanas del campo, L.S. inventó una piyamada en su casa, donde pudo conversar con sus otras hermanas de todo lo que había pasado. Refirió que sus hermanas no solo padecieron acoso, sino maltrato físico y psicológico, que A. , la más pequeña le reveló que el imputado la venía manoseando desde la época que vivían en YYY en el domicilio sito en calle XXXX, cuando la menor tenía 8 años de edad, que incluso C. le dijo que para ella su padre había violado a su hermana A. , ya que en una ocasión observó que A. estaba sin bombacha y el imputado con los pantalones y calzoncillos bajos, que al decirle a su madre, le dijo que no se metiera, pero que antes sus gritos por lo que estaba pasando, se apareció el acusado y le propició una paliza, y la amenazó diciéndole que si alguna vez decían algo, las iba a matar.

Añadió que C. también le expresó que una vez encontró a su hermana Y. con el imputado encima de ella, desnuda en la cama.

Manifestó que Y. también le reveló que R. , le hizo practicarle sexo oral en más de una oportunidad, y que más de una vez se lo dijo a su mamá, quién se hizo la sorda, que incluso en circunstancias que estaba en cama con fiebre, el imputado le sacó la ropa e intentó abusar de ella, abuso que no llegó a concretar atento que llegaron sus hermanas con una vecina. Que aún estando su madre en la vivienda, R. se le metió en el baño a tocarla, pero que como pegó un grito su progenitora ingresó al baño y le pidió que saliera.

Recordó que luego de radicar la denuncia en provincia de Buenos Aires, con autorización se trajo a las tres pequeñas a la localidad de LLL bajo una guarda provisoria de seis meses, acta de la cual reconoció su firma.

Las menores se establecieran en la localidad de LLL, lugar donde recibieron mucha contención psicológica, Y. después de unos meses regresó escapada a vivir con su madre, actitud que le resultó incompresible, sabiendo que su padre estaba allí.

Los fundamentos y valoraciones del Juez

Resultando tres víctimas es preciso poder determinar en forma específica los hechos a los que fueron sometidas.

En el caso de Y.A. , es claro que sufrió al menos un abuso sexual, consistente en tocamientos impúdicos en sus partes íntimas, con claro contenido de ataque sexual.

La niña relata que estando enferma y en ausencia de su madre, su padre se acostó a su lado, la abrazó y besó sobre su cuello y mejillas, a la vez que le expresaba insinuaciones sobre su belleza. Estos tocamientos evidencian acciones libidinosas tendientes a saciar el apetito sexual del agresor, encuadrándose en abuso sexual simple, agravado por el vínculo, dado que el imputado es el padre biológico. La propia víctima, muy clara en sus percepciones, pese a su corta edad, identifica el ataque diciendo que era feo, que no era una situación de padre e hija sino como mujer. Además de la clara intención del imputado, que en forma reiterada, observaba por la ventana a fin de que no llegara nadie.

A su vez existe un relato en el que el padre se acostó a dormir a su lado, pero la menor no logró establecer si esa noche fue abusada o lo soñó. Quizás utilice la posibilidad del sueño para pretender borrar de su memoria el episodio y no enfrentar la realidad de su padecimiento, pero lo cierto es que si ella misma no pudo determinar la consistencia -y existencia- de tocamientos de contenido sexual, menos aún podemos determinar autoría y responsabilidad del imputado, además, por éste hecho puntual la Fiscalía solicitó la absolución del encartado.

La entrevista de Y. demostró una joven conflictuada, rebelde, con inestabilidad emocional, con un comportamiento defensivo, con dudas acerca de los beneficios de haber activado la investigación en cuanto al sufrimiento familiar, pero pese a ello, jamás dejó planteada duda alguna sobre la veracidad de sus dichos y la existencia de los mismos, resultando un relato creíble según la psicóloga interviniente.

En el caso de C.A., se logró establecer la ocurrencia de un ataque sexual de idénticas características a las narradas en forma precedente, por lo que también se acredita un abuso sexual simple agravado por el vínculo. La joven pudo contar que estando acostada, su padre arremetió a sus espaldas, produciendo un frotamiento de su órgano sexual contra el cuerpo de la pequeña. La racionalización que efectúa del suceso le permite concluir en la forma de producción. Identificó claramente la situación como una actitud sexualizada de su padre.

Su relato resultó creíble, con una situación de stress permanente, con presencia de angustia postraumática, miedo permanente y específicamente a los hombres, sufriendo una doble victimización, tanto por lo vivido como por la falta de apoyo familiar.

Además en su relato se acredita la existencia de abusos sexuales de su padre para con su hermana menor A. Ya que advirtió cuando esto ocurría, observando a su padre sobre el cuerpo de su hermana y realizando movimientos sexuales. Pudo referir la crisis por la que debió atravesar al contarle la situación a su madre, el castigo que recibió por la falta de creencia y la decepción que sufrió ante la inacción de aquella, a quien obviamente veía como su protectora.

En relación a A. , la situación es más compleja, precisamente por resultar la menor de las tres hermanas, tanto por su mayor dificultad de exposición de lo ocurrido, como por su menor posibilidad de resistencia. Resulta claro que la niña era la preferida de su padre y a quien más atacaba, habiendo padecido un sin números de abusos a lo largo de varios años, a pesar de su corta existencia.

Ambas hermanas advirtieron la existencia de los abusos sobre A. , por haberlos presenciado y resultando la protección de ella, el disparador que inició la presente investigación, dada la desprotección en que la misma se hallaba.

La pequeña logra decir que eran frecuentes y habituales los sometimientos sexuales que padecía a manos de su padre, identificando la intromisión de las partes íntimas del masculino en las partes íntimas de su cuerpo, cuando fue requerida por la psicóloga que la entrevistaba. Durante la entrevista en cámara Gesell, en específica referencia a lo investigado la niña dijo: “el abusaba de mí y de mis hermanas”, “nos tocaba en todos lados con su mano”, que ocurrió muchas veces desde que tenía seis años, “tenía relaciones sexuales, metía sus partes íntimas en las mías”, sin brindar respuesta en cuanto si había sentido dolor o molestia.

Es exclusivamente ésta referencia el único elemento incriminante sobre la comisión de un abuso sexual con acceso carnal. El examen ginecológico sobre la niña arrojó la presencia de un himen intacto sin ningún tipo de lesiones genitales. No existe posibilidad de ahondar en búsqueda de algún otro elemento indiciario.

Arriba