Judicial

Condenan a un padre que baleó a su hijo

El hecho se produjo en julio del año pasado y hubo dos personas heridas. El juez de la causa consideró que fue “complejo tipificar el accionar del acusado”.

General Pico (Agencia) – El juez Marcelo Pagano condenó el último miércoles a un hombre a la pena de 2 años de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación para tener armas, por pegarle un tiro en la cabeza a su hijo, aunque en realidad disparó contra otra persona que había en el interior de un auto, a quien también hirió. En el mismo juicio, el hombre también resultó culpable de amenazas con arma blanca en el marco de una pelea a la salida de un baile.

Ernesto Quiroga, de 45 años, fue hallado autor y materialmente responsable del delito “amenazas agravadas por el uso de arma y agresión con armas” por la pelea callejera. Mientras que también se le confirmó su culpabilidad por “abuso de armas, portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización y lesiones leves culposas”, por los disparos que hirieron a su hijo y un amigo. La Fiscalía, a cargo de Ivana Hernández, había solicitado 2 años y 6 meses de prisión en suspenso.

El hecho más grave ocurrió el 19 de julio de 2016, luego de que el acusado discutiera con un joven de apellido Baigorria que se negó a acompañarlo a cazar liebres. Del cruce también participó el hijo de Quiroga, Kevin, quien intercedió en defensa de su amigo Baigorria y por esa razón fue golpeado por su padre. Ambos se retiraron del lugar y el joven le pidió a su padre que lo deje en calles 21 y 10, desde donde llamó por teléfono a Baigorria para que lo pase a buscar.

Minutos más tarde, Baigorria pasó a buscar a Kevin y lo llevó en su auto, un VW Gol con vidrios polarizados, hasta la calle 27 bis entre similares 34 y 36.

Alrededor de las 22 horas, Ernesto Baigorria pasó con su camioneta por la misma calle y realizó cinco disparos contra el rodado, que tenía el vidrio del conductor bajo y en el mismo asiento se encontraba su dueño, a quien hirió en una pierna.

Lo que el agresor desconocía es que en el asiento trasero, acostado, se encontraba su hijo, a quien uno de los proyectiles le ingresó en la región occipital derecha, con orificio de entrada, sin orificio de salida, quedándole el plomo alojado en la zona del maxilar inferior. La herida demandó menos de 30 días de curación y sin que su vida corriera peligro.

Fundamentos

A la hora de analizar las lesiones que Quiroga produjo a su hijo, el juez Pagano admitió como algo “complejo tipificar el accionar del acusado”, remarcó que “no es un caso corriente” y se consideró que se trató de “lesiones leves culposas”.

Y aclaró luego que la figura de “abuso de arma requiere que el autor dispare contra una persona determinada, o contra un grupo de personas, o inclusive a través de una puerta a sabiendas que detrás de ella hay personas”. Para remarcar luego que “quedó probado que Quiroga no sabía que en la parte trasera se encontraba acostado su hijo, por lo que no observó el dolo específico requerido por esta figura”.

Respecto a Baigorria, el juez Pagano consideró que “el acusado sabía que estaba en el vehículo porque pudo verlo por el parabrisas y porque tenía el vidrio de la puerta bajo”. Pero remarcó que “los disparos los hizo con intenciones de amedrentarlo e inclusive herirlo -no de matarlo-, ya que fueron realizados a baja altura (menos de un metro)”, según demostraron las pericias.

También consideró el juez que el acusado cometió el delito de “portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización”, por el revólver calibre 22 con el que realizó los cinco disparos. El ahora condenado sí tenía permisos para cazar, situación que ahora le fue vedada por la inhabilitación para el uso de armas que incluyó la sentencia.

Fuente: El Diario de La Pampa

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