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Parte de la historia de Picomar en palabras de su fundador: “Primero hay que saber sufrir”

Podría ser un tango pero es la historia de como nació Picomar, la pescadería que en nuestra ciudad tiene mas de medio siglo de vida. Charlamos un rato con Ricardo Actis Giorgetto, su fundador, quien nos hizo un repaso de como, de los peores momentos, puede encontrarse uno con la esperanza.

“Recuerdo que una tarde me senté en un banco de la plaza, ya sin esperanzas. Estaba en el fondo. De repente, un canillita que pasaba me prestó un diario La Reforma. Me metí en los clasificados y ahí me di cuenta que estaba lo que podía ser mi salida” nos explica don Ricardo sobre como comenzó su historia comercial, pero también como apareció su oportunidad de poder sortear la crisis. Corrían los primeros años de la década del 60.

Con el paso de los años, fruto del trabajo constante y dedicado, su comercio sin dudas que se convirtió en un referente de la actividad comercial de General Pico y la zona. Pero hace mas de medio siglo, no hubiesen sido muchos los que se habrían animado a fundar una pescadería en nuestra ciudad. Menos aún sin tener mas capital para invertir que una máquina de escribir Olivetti Lexikon 80, producto de una indemnización, que pudo vender por 55 mil pesos moneda nacional.

En diálogo con Ricardo, en su modesta oficina, nos contó que “todo fue fruto de la desesperación” y ahí recordó que en una nota con el diario La Reforma había, sin querer,  casi titulado la entrevista contando acerca de como nació su empresa.

“Mi situación era muy desesperante, no tenía trabajo porque la empresa donde trabajaba se había declarado en quiebra, me enferme y tuve que vender la casa para pagar  los gastos. En ese momento no sabía que rumbo tenía que tomar con mi vida, no sabía para donde agarrar. Me pagaron la indemnización con una máquina de escribir”.

Siguiendo con esta historia atrapante, vuelve a recordar.

“Un día estaba sentado bajo la sombra de un árbol y un canillita que pasaba me prestó uno de los diarios que tenía. Dentro del diario había un aviso de la agencia de Chevrolet, donde vendían camiones con amplia financiación y lo primero que hice fue ir a conversar con ellos”. Sobre esa conversación dirá que mas que nada fue a charlar como para matar el tiempo porque estaba sin plata.

Y continuó: “Después de unos días de charlar con ellos me ofrecieron que si entregaba una parte en efectivo me podían hacer una gran financiación del resto y entonces tomé la decisión de pedirle algo de dinero a dos usureros de la época, con lo que iba a cubrir la parte en efectivo que me pedían. Pero imagínate que toda la ganancia semanal se me iba en pagar intereses del dinero que me habían prestado. Una vez una persona me dijo que los ingenios nacen de la extrema crisis y yo no me creo ser un genio, simplemente una persona trabajadora que tuvo una idea y la puso en marcha, persistió y mordió duro, pero dicen que las vacas flacas duran 7 años y yo me quede esperando a las gordas, en el momento que aparecieron no dude en agarrarlas con las dos manos” dirá risueño.

Sobre la actualidad de Picomar, Ricardo explica que se tienen que ir actualizando diariamente porque la gente cambia sus costumbres. “Imaginate que cuando yo empecé las amas de casa querían el pescado entero para limpiarlo ellas, después apareció el filet, que es el pescado limpio y actualmente apareció el pre-cocido y así van pasando distintas modalidades de las nuevas costumbres modernas de querer todo listo”.

Acerca de lo que se busca en el comercio, Actis Giorgetto nos ilustra comentando que lo principal es tener los productos que el cliente va a querer. Pero también destaca la información que se van a  llevar al momento de entrar al local de calle 17 esquina 16, donde funcionan desde el año 1967.

“Uno trata de tener la mayor disponibilidad de productos posibles, incluso si salen productos nuevos y hay que venderlos al costo para que lo puedan conocer, pero también tenemos el personal capacitado para asesorar a la gente no solo en la compra sino también en la preparación, porque también te podemos dar una idea para que prepares en tu mesa o los distintos platos que podés crear” aseguró.

En su oficina tiene varios recuerdos invaluables, mas que nada sentimentalmente. Una vieja pavita de aluminio que lo acompañó, durante 20 años, en sus viajes al puerto de Mar del Plata y que ahora goza de su merecido descanso. También se puede ver un recuadro que celebra su viaje número 3.000 a buscar pescado. Y, como algo maravilloso, aún conserva el detalle en papel de ese primer viaje, el que quedaría marcado como el principio de la salvación.

Picomar es un negocio de mas de 50 años, que nació fruto de la desesperación de su creador. Un lugar donde, como explica Ricardo, lo importante es que los clientes se vayan contentos a casa no solo el producto, sino también con la atención que recibió en su negocio.

Porque de la desesperación pueden aparecer las ideas mas locas, ideas que pueden rescatarte del fondo. Esas que solo algunos se atreven a llevar a la realidad. Muchos los creerán unos genios, otros simplemente podrán recordar la historia de don Ricardo Actis Giorgetto.

 

 

 

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