Política

Marín insistió con el desdoblamiento de las elecciones y pidió por la reelección de Verna

El presidente del PJ, Rubén Marín, dijo que el proyecto de desdoblar el calendario electoral es “un acto de independiencia”. Chicaneó a Cambiemos asegurando que “tienen miedo de competir fuera de la teta del presidente”.

El Consejo Provincial del PJ se reunió esta mañana en la sede del partido, buscando avanzar en el proyecto de desdoblar el calendario electoral provincial del nacional.

El presidente del partido, el exgobernador Rubén Marín, dijo que le llevarán la idea al gobernador Carlos Verna para que analice y será él quien tenga la última palabra.

“No es una acto de especulación, es un acto de independencia. Tomar la decisión hoy no te garantiza nada, porque quién sabe qué va a pasar en 2 años”, analizó Marín previo a la reunión.

“No es un acto de especulación política porque convengamos que hoy el presidente no llega muy bien en la consideración de la gente”, insistió.

El posible desdoblamiento fue el único tema del día en la reunión de la conducción partidaria. Marín insistió que la idea es “seguir acentuando el federalismo político en la provincia” y advirtió que el presidente Mauricio Macri “tiene un centralismo que no había visto en nuestros gobiernos anteriores, de nuestro signo o de los otros”.

“Es descarada la marginación que se le hace a La Pampa. Cuando me tocó competir a mí, nunca tuvimos una incidencia nacional importante. Cuando vino Alfonsín y había elecciones, hizo subir a Ahuad y a Berhongaray al mismo palco siendo que eran los candidatos que se enfrentaban”, recordó.

No se privó de chicanear al frente Cambiemos, asegurando que “últimamente tiene muy poco para exhibir desde lo gubernamental, no más que los ministros que aparecen con cuentas en el exterior”.

“A Cambiemos le molesta poner a sus candidatos en una fecha diferente a la de la elección a presidente. Capaz tienen miedo de competir fuera de la teta del presidente”, agregó.

Apuntó que “desde el punto de vista económico, el Gobierno nacional anda como el diablo. Y desde el punto de vista ético, todos los días leemos la situación en la que están”.

Adelantó que el paso siguiente será que “los gobernadores tendrán que convenir con el Gobierno nacional la distribución de los recursos”. “Es un paso que hay que dar para que no te obliguen a elegir uno que no va a ser un buen gobernador pero que va a recibir fondos por pertenecer a ese partido”, añadió.

Cuando le preguntaron si Verna puede ir por la reelección, dijo que “está en condiciones”. “Hoy los que tienen responsabilidad, ya sea el gobernador, el vicegobernador o el intendente, son los que tiene volumen político”, indicó.

“Mi gusto personal lo diré en su momento, ahora el gobernador es la figura principal. Es un buen candidato para otro mandato. Habrá que ver quiénes son los compañeros que se largan al ruedo. Pero históricamente es el gobernador, el vice, los diputados o los intendentes los que tienen la fuerza política”, remarcó.

Evitar el arrastre

Si las elecciones presidenciales fueran hoy, la mayoría de los gobernadores peronistas, incluidos los más cercanos a Mauricio Macri, recorrerían el camino del desdoblamiento de las elecciones.

El resultado sería, de acuerdo a este panorama, un 2019 plagado de citas electorales previas al cuarto domingo de octubre, día previsto por ley para las presidenciales, y un año dominado por el debate electoral desde su inicio.

La seguidilla de elecciones sería incluso más abultada que la de 2015, cuando 12 de las 22 provincias que eligieron gobernador, -Santiago del Estero y Corrientes están desfasadas y votaron a sus mandatarios en 2017-, desdoblaron sus comicios.

“La explicación del fenómeno combina varios factores. Los centrales son el temor a una ‘ola amarilla’, la figura con la que Juan Manuel Urtubey vaticinó el triunfo de Cambiemos en las legislativas de octubre del año pasado, y la ausencia de un candidato peronista fuerte que asegure el arrastre de un caudal importante de votos desde la cabeza de la boleta”, según analizó hace unos días atrás el diario La Nación.

“Esta última carencia es clave. No son pocos los peronistas que ya hoy admiten que será difícil contar en pocos meses más un candidato de consenso, consolidado y en condiciones de darle pelea a un Macri que eventualmente busque su reelección, o al postulante de Cambiemos, será difícil. Tanto es así, que muchos creen, y no ocultan, que se jugarán la chance real de volver al poder recién en 2023”, agrega el mismo artículo firmado por la periodista Lucrecia Bullrich.

La combinación entre un gobierno que llegue relativamente fuerte a 2019 y un peronismo con un candidato débil es letal, reconocen cerca de la mayoría de los caciques peronistas.

En casi todas las provincias el gobernador puede separar las elecciones de su distrito o unificarlas con las nacionales. Las excepciones son Chaco y Tierra del Fuego, donde la obligación de desdoblarlas está prevista por la Constitución. La otra excepción es la ciudad de Buenos Aires, pese a que el Gobierno ya decidió impulsar un cambio a la ley para que la elección del jefe de gobierno sea el mismo día que la elección presidencial.

Más allá de las disposiciones legales, hay provincias, como Catamarca, que abrió los últimos años electorales en marzo, Salta y Santa Fe que eligen cargos provinciales antes que nacionales desde hace tiempo. La próxima elección no sería la excepción.

Por la reelección

El desdoblamiento suma muchas chances entre los gobernadores peronistas que pueden aspirar a su reelección. Es el caso de Gustavo Bordet (Entre Ríos), Domingo Peppo (Chaco), Sergio Uñac (San Juan), Carlos Verna (La Pampa), Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). Todos elegirán la fecha que mejor encaje con su intención de retener el poder.

En Santa Cruz, Catamarca y Formosa hay reelección indefinida, por lo que sus gobernadores, Alicia Kirchner, Lucía Corpacci y Gildo Insfrán respectivamente, están habilitados para competir por otros cuatro años.

En 2015, Formosa y Santa Cruz, dos bastiones de kirchnerismo duro, eligieron gobernador el mismo día de la disputa entre Macri y Daniel Scioli. En 2019, tanto Insfrán como Kirchner cambiarían de vereda y optarían por el desdoblamiento.

Incluso en provincias no peronistas y muy alineadas con la Casa Rosada, como Río Negro, al mando de Alberto Weretilneck, reconocen que “si todo sigue más o menos como hasta ahora”, la elección a gobernador será previa a la de presidente, igual que en 2015.

Hay otros dos motivos que explican el desdoblamiento masivo. El primero es, siempre desde la óptica de los gobernadores, esquivar la nacionalización que suele atravesar cualquier elección presidencial.

“Necesitamos que en la campaña se hable de la provincia y del gobernador, no de lo que pasa en Buenos Aires. No podemos correr el riesgo de que se instale la discusión continuidad y apoyo al Gobierno contra cambio, como pasó en 2015. Sobre todo, si Macri está fortalecido”, razonaron cerca de un gobernador del centro del país.

Reconocieron, sin embargo, que separar la puja provincial de la pelea mayor entre Cambiemos y el peronismo podría aplacar el debate nacional, aunque no necesariamente acallarlo del todo.

Un último motivo: además de garantizar su continuidad más allá de 2019 (o la elección de quienes unjan como sus delfines), los jefes provinciales necesitan “proteger” la elección de legisladores provinciales. Aquí vuelve a gravitar la boleta: si el que arrastra votos es el gobernador, su cara debe ser la protagonista de la papeleta, antes que la de Macri, otro candidato de Cambiemos o la de un candidato peronista poco atractivo.

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