Opinion

Despenalización del aborto: “A ver si nos entendemos ¿De qué estamos hablando?” (Nota de Opinión)

Creo que las personas que defienden la postura contraria a la despenalización del aborto, lo hacen desde un abanico amplio de confusiones, mezcladas con prejuicios y caprichos impostados. En primer lugar, habría que dar luz a una confusión que se debe, no a las creencias personales, sino a la falta de lectura e interés por informarse (esto tiene que ver con los caprichos impostados de sujetos que dicen “yo pienso así y punto”. En realidad, no leen).

A saber, hay dos cuestiones diferentes (y para mayor claridad escribámoslo de la forma en que mejor resaltan las palabras, cuando hay párrafos de por medio: en viñetas):

Una cosa es estar en contra de la despenalización del aborto;

La otra es estar en contra del aborto en sí.

Aclaremos entonces: lo primero tiene que ver con una discusión jurídica, a la vez que social, donde están en juego derechos de raigambre constitucional. Lo segundo, en cambio, consiste en una posición filosófica frente a la vida donde nadie más que uno influye. Es decir, cada cual puede establecer su proyecto de vida como mejor le parezca, y el Estado no puede interferir. ¿Por qué no puede interferir el Estado? Porque “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.” (Art. 19 de la Constitución Nacional).

Pero bueno, por ahora esta explicación no satisface a nadie. Los “pro-vida” pueden seguir arengando tranquilamente que “si no quieren tener hijos, que dejen de encontrarse apasionadamente a compartir el éxtasis del roce humano con quien ellas consideren; porque no hay persona que tenga el corazón tan grande como para contener a tantas personas. Sólo Jesús nos guarda a todos en su corazón”. Algo así.

Llegado a este punto, piensa el narrador que es un buen pie para explicar porqué cree que estar en contra de la despenalización del aborto, implica lisa y llanamente una vulneración de derechos. Y por qué, a su vez, estar en contra del aborto es una  legítima posición frente a la vida que no se contraría con su despenalización. Fundamentalmente, la postura se basa en tres pilares (apelamos nuevamente a la viñeta para lograr el impacto visual):

El desarrollo del sistema nervioso del feto,

La visión religiosa,

El proyecto de vida, libre de injerencia estatal, de cada persona.

Expliquemos por separado.

a) La discusión a la que refiere el primer ítem, tiene que ver con el famoso interrogante de si hay vida o no desde la concepción. Esto es, desde que el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el embrión. Aquí, quien escribe cree que debería atenderse al desarrollo del sistema nervioso de lo que sea que esté adentro del vientre de la mujer, porque en este caso entrarían en colisión diferentes bienes jurídicos. Sin decir que hay vida, sí creo que debe dársele una entidad como bien jurídico al feto con sistema nervioso desarrollado. Sin embargo, no tengo una convicción suficiente a este respecto, y para suplirla, cito el derecho comparado: en España se puede interrumpir el embarazo hasta las 14 semanas, y hasta las 22 si hay riesgo para la mujer; en Suecia, se permite hasta la semana 12, por citar sólo dos ejemplos.

Decir que desde la concepción hay vida, por otro lado, equivaldría a decir que un médico al que se le cae una pipeta con 100 óvulos fecundados para ser implantados por fecundación in vitro, estaría cometiendo un genocidio culposo. Desde ya, esto parece ridículo.

Pero para determinar esto, me dirán, se debe recurrir a los conocimientos científicos de expertos en la medicina/biología/etcétera. Por eso, asistamos a las razones del miembro titular de la Academia Nacional de Medicina de nuestro país, Edgardo Young, quien sostiene al diario de los Mitre: “Cuando se fusionan los cromosomas masculinos y femeninos, lo cual ocurre alrededor de las 24 horas de penetrado el espermatozoide dentro del óvulo, ahí, PARA MÍ, empieza la vida humana.” (El énfasis del “para mí” me pertenece). Bueno Doctor, para mí no; desearía escuchar algún dato científico que lo corrobore.-

b) Cuando el ángel Gabriel se presentó ante María, para darle la noticia de que estaba embarazada, nadie hubiera dudado que lo que llevaba dentro de su vientre era el hijo varón de Dios. Por lo menos, nadie que tenga sedimentada en su cabeza la concepción occidental y cristina de la vida. Jesús lo era, y bien macho, desde el momento de la concepción; no se discute ¿Cómo podríamos despenalizar el aborto entonces? Vaya a saber qué mambo hubiera tenido María en aquel entonces, ¡y qué te digo que nos quedábamos sin Redentor!

Ahora bien, apartándome de la ironía, ésta es la cosmovisión que ha imperado en nuestras conciencias. Sin dejar de decir que siento una admiración personal muy profunda por la figura de Cristo, aunque no sea religioso (y aún si lo fuera), sostengo vehementemente que en pleno siglo XXI, esta no puede ser una discusión religiosa, sino una discusión jurídica y social para garantizar la efectividad de los derechos humanos.-

c) Discutiendo una vez con un amigo llegué a preguntarle: “¿Para vos hay vida desde la concepción?”. Ante la respuesta positiva, yo respondí lo mismo que al Dr.  Edgardo Young: “para mí no”.-

Entonces, llegamos a la conclusión con mi eventual interlocutor, que estar en contra del aborto no implica estar en contra de su despenalización. Esta es la confusión que mencioné al principio. Una persona puede tener una formación religiosa que consecuentemente la lleve a posicionarse en su vida de forma contraria a ésta práctica; y así podrá vivir, conforme a la ideología y religión que elija, porque nuestra Constitución Nacional proclama la libertad de cultos. Así mismo, una mujer que no tenga ni formación ni sentimiento religioso, personalmente puede estar persuadida de que debe afrontar lo que le depare la vida, y si por una de esas casualidades quedó embarazada accidentalmente, su sistema de principios le dicen que debe transcurrirlo y tener el embarazo.-

Sin embargo, hay otras personas que en caso tener un embarazo accidental, por diferentes motivos entienden que no es el momento en sus vidas de afrontar la realidad de ser madre, o padre, porque el hombre debe hacerse cargo (digo esto ya que hay muchos machos que creen saber qué es lo que debe hacer una mujer con su cuerpo). Quizás quieren terminar de estudiar una carrera, o tal vez no se sienten maduras para hacerse cargo de alguien, o simplemente no es su deseo ser madre (¡no! la realización personal de las mujeres no pasa por esto. Es más, se realizan como cualquier hombre: estudiando, logrando un oficio, practicando un deporte, etc.).

Con esta misma persona con quien compadreábamos, discutiendo y compartiendo el mate, afinamos la conclusión. Uno puede estar en contra del aborto, porque sus sistema de principios así lo determinan, o porque tiene la íntima convicción de que está mal. Pero, sus cosmovisión de la vida no tiene por qué ser compartida por el resto, y mucho menos el Estado debe imponerla. Por el contrario, quien no crea que hay vida desde la concepción, o prioriza otros aspectos momentáneamente en su vida, y dependiendo del desarrollo del sistema nervioso del feto, puede libremente practicar el aborto de manera legal, segura y gratuita.

Nicolás Mendoza.

Abogado.

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