Judicial

Un escribano de Pico y una trabajadora de Anses de Luiggi, condenados por falsificación de testamentos

Un escribano piquense y una trabajadora de la Anses de Ingeniero Luiggi, que estaban imputados en sendas causas por falsificación de testamentos, accedieron a una probation (suspensión de proceso a prueba) que se firmó hace unos días en los tribunales piquenses, en una audiencia que coordinó la jueza de control Jimena Cardoso.
Las maniobras involucraron al conocido escribano de esta ciudad, Javier Acebal; a una empleada de la oficina de la Anses en la localidad de Ingeniero Luiggi, Silvana Beatriz Morero, que apareció como beneficiaria de todos los bienes en dos testamentos; y a José Luis Galán, María Luisa Díaz, Raúl Alberto Walker y Gustavo Mayor, que firmaron como testigos en ambos casos.
Todos los imputados tuvieron que hacer un pedido de disculpas públicas en la audiencia. Además se concretó la reparación civil del perjuicio y que, en base a lo acordado, los acusados deberán cumplir durante un año, las medidas y reglas de conducta que les fueran impuestas en la última audiencia.
En el año 2016 dos personas denunciaron en los tribunales piquenses que a una familiar, Ida Cattáneo, la habían arrebatado un predio rural de 500 hectáreas en la zona de Caleufú, mediante una maniobra fraudulenta que involucraba a Acebal y a Morero. Los denunciantes aseguraron que no existía ningún vínculo entre la heredera del campo y la titular de los bienes, quien era una mujer de avanzada edad, que estaba operada de la cadera y no se movía de su casa, lo cual le hubiese impedido viajar a General Pico a rubricar el documento.
En su propia vivienda, Cattáneo fue inducida a firmar un documento que se suponía parte de un trámite jubilatorio, aunque en realidad se trataba de un testamento y del traspaso de bienes a nombre de Morero, revocando otro testamento firmado anteriormente.
Sin embargo, en septiembre del año anterior se denunció un caso muy similar en el que Morero aparecía también como beneficiaria de los bienes de Irma Saumench. El testamento también contaba con la firma de Acebal y de casi los mismos testigos.

Fuente: La Arena

 

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