Judicial

Celos contra su ex pareja: seis meses de prisión en suspenso

El juez de audiencia de juicio Federico Pellegrino condenó a un hombre de 27 años  como autor material y penalmente responsable de los delitos de violación de domicilio y daño simple, a la pena de seis meses de ejecución condicional.

Además le impuso al imputado el cumplimiento de las siguientes reglas de conducta por el término de dos años: fijar domicilio y someterse al control de la unidad de abordaje, del ente de políticas sociabilizadoras; restricción de acercamiento, comunicación y contacto hacia la víctima- su ex pareja- y  someterse a un tratamiento psicológico, previa acreditación de su necesidad.

Por otra parte absolvió al imputado  de las imputaciones formuladas por el Ministerio Público Fiscal, por los delitos de amenazas agravadas por el uso de arma y amenazas simples, por aplicación del beneficio de la duda.

El juicio oral se desarrolló el 29 de octubre pasado, con la actuación unipersonal de Pellegrino, y la intervención de Luciano Rebechi como fiscal y Walter Vaccaro como defensor oficial.

En los alegatos iniciales  el fiscal  calificó  el hecho como violación de domicilio, amenazas agravadas por el uso de armas, daño simple y amenazas simples en concurso real  y solicitó se aplique el mínimo establecido por el tipo penal- un año de prisión de ejecución condicional- más la aplicación de reglas de conducta.

Por su parte, la defensa técnica del imputado por razones de economía procesal adhirió a los delitos de daño y violación de domicilio y solicitó la absolución por los delitos de amenazas ya que no fueron acreditados.

El magistrado dio por acreditado que en el  21 de enero del corriente año, el imputado ingresó, por una ventana, al domicilio de su ex pareja en contra la voluntad de la misma. La damnificada se encontraba en su habitación con llave, motivo por el cual, el imputado tomó un cuchillo y comenzó a asestar puñaladas contra la puerta del dormitorio, produciendo un daño considerable en la misma.

Ambos habían mantenido una relación de pareja que había finalizado días antes, los celos del imputado, en la creencia que su ex pareja se hallaba en compañía de otro masculino, motivaron el ingreso y el daño, que pretendían corroborar su versión.

Ante la realidad y convencida que sola no podría detener la situación, la víctima pidió auxilio a personal policial, vía telefónica. La presencia de la prevención desactivó la situación, haciendo que el imputado se retire del lugar y posteriormente, la damnificada, realizara la denuncia.

En cuanto a los delitos enrostrados al imputado, Pellegrino consideró que el de violación de domicilio se acredita en cuanto “ el ingreso al domicilio se produjo contra la voluntad expresa de la propietaria. No siendo atendido por la puerta de ingreso, el imputado se introdujo al domicilio por una ventana, que se hallaba sin traba.”

En referencia al delito de daño, Pellegrino afirmó que  “el mismo se encuentra acreditado, además del testimonio de la damnificada, de su hija y del personal policial, obra informe técnico que determina la existencia de un daño de considerable magnitud en la puerta placa del dormitorio.”

En relación a los delitos de amenazas, el magistrado consideró que  tanto las calificadas, por la presencia del cuchillo, como las simples, al momento del retiro del imputado, pese al mantenimiento de la acusación fiscal, estimó que no se hallan configuradas , porque la damnificada “en su relato del hecho, nada dijo de las amenazas, preguntada por el fiscal, expresó no haber sentido temor. Convocó a su primo, que es policía, porque sola no podría detener el accionar del imputado. Cuando se hizo presente la prevención, ordenó el retiro del encartado a su domicilio, situación que obedeció. La circunstancia no pasó de allí, no se volvió a repetir y el imputado, posteriormente, en forma privada, le pidió disculpas por su conducta. Resultó evidente que la intención del imputado era corroborar la presencia de otro hombre en el domicilio, no amedrentar ni provocar temor en la damnificada. La situación del encartado cuchillo en mano, lógicamente provoca temor y zozobra, pero la víctima sabía que no era hacia su persona sobre quien descargaría su furia.” El juez agregó que “por lo expuesto, habré de disponer la absolución del imputado en orden a la comisión del delito de amenazas.”

Al momento de merituar la pena a imponer al acusado, el magistrado consideró “la situación analizada, la carencia de antecedentes del imputado, los motivos de comisión del hecho, la ausencia de repetición de conductas contra la víctima, la propia declaración de la misma, hacen aconsejable el no apartamiento del mínimo de la pena establecida para el delito más grave, que en el concurso, resulta ser el de violación de domicilio, cuyo mínimo es de seis meses de prisión. Asimismo se establecerá la aplicación de las reglas de conducta que fueron solicitadas”.

 

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