En diálogo con Radio 5, Marcelo D’Ambrosio, referente de Velonet, explicó el fenómeno inédito que vive la red durante la Copa del Mundo: un consumo masivo que pone a prueba la capacidad de las plataformas globales.
El Mundial de fútbol no solo ha transformado los horarios y las costumbres de los argentinos, sino que ha provocado un cambio radical en la infraestructura digital del país. La transición de la televisión tradicional hacia el consumo mediante aplicaciones de streaming ha generado un "hito" en el tráfico de datos, provocando que plataformas de alcance mundial sufran saturaciones inesperadas durante los partidos.
Según explicó Marcelo D’Ambrosio, cuando juega Argentina o Brasil, el consumo de Internet registra picos de hasta un 40% por encima de lo normal. Este fenómeno, que el especialista compara con el aumento del consumo de gas en los días de frío extremo, ha expuesto las limitaciones de los servidores que gestionan el contenido. "Nunca había pasado esto en Internet. Es como que yo te doy la línea telefónica para que llames a Buenos Aires, pero del otro lado, el que atiende no está preparado para recibir 70.000 llamadas al mismo tiempo y colapsa", ejemplificó.
El problema radica en que, aunque los proveedores locales de Internet —como es el caso de Velonet— inviertan en ampliar su capacidad, la falla suele ocurrir en el origen del contenido: los servidores de las aplicaciones. "Todo termina en una computadora. Si a esa computadora entran miles de usuarios simultáneos, el procesador no da abasto y el sistema revienta", detalló D’Ambrosio, subrayando que incluso gigantes tecnológicos han subestimado la magnitud del fenómeno.
¿Qué sucede realmente cuando se corta la transmisión?
Para entender mejor este fenómeno, compartimos la conversación con Marcelo D’Ambrosio:
—¿Por qué es tan difícil mantener la estabilidad durante un partido de fútbol?
—Porque cambió la forma en que consumimos televisión. Ya casi nadie usa el cable tradicional; hoy todos migramos a aplicaciones como Disney, DirecTV Go u otras. Esto genera un consumo inédito y simultáneo. Imagínate que todo el país se conecta al mismo tiempo para ver lo mismo; es una demanda masiva que no ocurría antes.
—¿El problema es la conexión a Internet o las plataformas?
—Es una combinación, pero muchas veces el error ocurre en la plataforma. Nosotros, como proveedores, compramos un 40% más de capacidad para que la gente tenga un buen servicio, pero si el servidor de la aplicación que transmite el partido no está preparado, se satura. No somos Disney ni DirecTV; nosotros damos el vehículo, pero si el contenido de origen colapsa, el usuario lo percibe como un corte.
—¿Es rentable para un proveedor local ampliar tanto la capacidad solo por un torneo?
—No, no es redituable. Es como si repartieras agua y tuvieras que comprar el triple de tanques solo porque a las 10 de la noche todos quieren bañarse al mismo tiempo. Después del partido, el consumo baja ese 40%. Aun así, tenemos que estar preparados y hacer ese esfuerzo técnico para que la gente pueda ver los partidos.
—¿Qué lección nos deja este Mundial?
—Que estamos ante un hecho inédito. Es similar a lo que pasó históricamente con las Torres Gemelas, donde todo el mundo quiso entrar al mismo tiempo a la web del New York Times y la hizo explotar. Hoy, el fútbol en streaming está desafiando los límites de la tecnología actual.