El Juez de Faltas de General Pico, Eduardo Lettieri, aseguró que, además del incumplimiento del estacionamiento medido, el exceso de velocidad continúa siendo una de las infracciones más frecuentes y preocupantes en la ciudad. En diálogo con Radio 5, remarcó que el problema trasciende la sanción económica y puso el foco en las consecuencias que puede generar sobre la seguridad vial.
Al ser consultado sobre cuáles son las faltas más habituales que llegan al Juzgado, explicó que el estacionamiento medido encabeza las estadísticas, aunque aclaró que, por su impacto, la velocidad ocupa un lugar central.
"Más allá de que el estacionamiento medido quizás sea el que más aparece, desde el punto de vista de la importancia y la repercusión, la velocidad es un tema que preocupa y entiendo que ocupa a la gestión porque es muy recurrente", señaló.
Lettieri recordó que en General Pico la velocidad máxima permitida es de 40 kilómetros por hora, salvo que una señal indique otra cosa, aunque aclaró que ese límite no implica que siempre sea seguro circular a esa velocidad.
"La máxima es 40, lo cual no significa que vos tengas que ir a 40. La máxima es 40 en tanto y en cuanto las condiciones así lo permitan. Un día como hoy, si las condiciones no dan porque el asfalto puede estar resbaladizo, no vayas a 40", ejemplificó.
Además, insistió en la importancia de respetar las prioridades de paso y reducir la velocidad en las esquinas.
"Si uno respeta eso y además cruza las bocacalles a 20 kilómetros por hora, técnicamente es imposible colisionar. Y, sin embargo, sucede", afirmó.
Para el magistrado, el verdadero problema no es el monto de la infracción, sino el riesgo que implica.
"No se trata de una infracción. Una infracción son dos, tres o veinte... es dinero. El tema está cuando involucra vidas y las consecuencias", sostuvo.
Casos extremos y excusas insólitas
Consultado sobre las velocidades más altas detectadas en los controles, Lettieri aclaró que los casos extremos son excepcionales, aunque recordó haber registrado vehículos circulando a alrededor de 110 km/h dentro de la ciudad.
"Gracias a Dios no es la regla, porque si no uno diría: '¿Cómo hago para salir? Tengo que salir en un tanque de guerra'", comentó.
También contó que, cuando tiene la posibilidad, intenta dialogar con los infractores para comprender los motivos de esas conductas.
"A veces las respuestas son absurdas. Preguntás por qué iban tan rápido y te dicen: 'Llegaba tarde y me cerraban la panadería'. Uno dice: ¿en serio?", relató.
No obstante, aclaró que esas situaciones no representan el comportamiento habitual de los conductores piquenses.
"Gracias a Dios no es común. Por lo general se invaden unos 15 kilómetros la franja del máximo, un poquito menos incluso. Pero la realidad es que 40 es la máxima y uno tiene que ir como máximo a 40, si las condiciones así lo permiten", concluyó.