Incertidumbre en la venta del Frigorífico Pico: la decisión quedó en manos de la Justicia
Una tensa asamblea realizada este viernes en la sede de las calles 47 y 24 finalizó sin acuerdos y dejó en suspenso la venta definitiva del Frigorífico Pico. El conflicto se desató tras el intento de definir balances, gestión y renovación de autoridades con la presencia de los históricos propietarios, Ernesto "Tito" y Alan Lowenstein, junto a socios, acreedores y representantes de un empresario de Buenos Aires que afirma haber adquirido la firma por unos 2.000 millones de pesos. Ante las diferencias y la presentación de medidas cautelares por parte de los socios y acreedores, la reunión fue suspendida.
La resolución de la transacción y el futuro de los acreedores quedaron ahora en manos de Carlos Iglesias, juez de Ejecución, Concursos y Quiebras de la Segunda Circunscripción Judicial con sede en Pico, quien deberá determinar en los próximos días si la operación se concretó conforme a la ley. El abogado Agustín Cobreros, en representación del nuevo comprador, cuya identidad no fue revelada pero se aclaró que no pertenece al grupo societario ni está vinculado a la firma Gorina, aseguró que la intención de su defendido es capitalizar el frigorífico para garantizar que continúe en actividad.
Por el momento, la planta ubicada en General Pico permanece inactiva y vaciada tras el traslado de equipamiento, mientras rodea la incertidumbre sobre un eventual loteo del predio. En contraste, las instalaciones de Trenel continúan operando con normalidad bajo el alquiler de Gorina, esquema que se mantendría sin cambios mientras la Justicia define el curso de la histórica empresa frigorífica.