La madrugada de este miércoles volvió a enlutar la tranquilidad comercial de la zona de calle 300 y 107. Alejandra, conocida cariñosamente como "La Peti" y propietaria de una reconocida carnicería de amplia trayectoria, recibió el llamado menos deseado a las 3 de la mañana: delincuentes habían destruido por completo el ventanal de su local para ingresar a robar.
La jornada había terminado tarde para Alejandra, cerca de las 23 horas, tras una intensa y desgastante rutina laboral. Sin embargo, el descanso duró apenas unas pocas horas antes de que la alerta policial la obligara a regresar presurosa a su comercio. Lo que se encontró al llegar fue un escenario de bronca e impotencia acumulada.
"Terminás re tarde de trabajar a las 11 de la noche, te vas a tu casa a descansar y te llaman a las 3 de la mañana para decirte que te rompieron los vidrios y te entraron a robar. Te da mucha impotencia porque al otro día tenés que volver a trabajar para comprar todo lo que te rompieron" — relató Alejandra visiblemente indignada.
El saldo material del ataque incluyó la destrucción total de un ventanal de vidrio grueso —el daño económico más severo y costoso de reponer que dejó el episodio— y el faltante de mercadería fraccionada del freezer.
Un botín insólito y rápido
Pese a que el comercio cuenta con cortes vacunos y mercadería variada en exhibición, los ladrones optaron por una huida rápida y selectiva. Lejos de cargar con piezas grandes de carne, se llevaron 15 kilos de hamburguesas y mariscos (rabas).
"Se ve que son cosas para hacer rapidito. El peor fracaso de los chorros, una pérdida de tiempo terrible entre romper semejante vidrio para llevarse hamburguesas", ironizó la comerciante con el humor ácido que le permite sobrellevar la situación.
Cámaras que no funcionan
Uno de los ejes más graves de la denuncia pública realizada por Alejandra apunta directamente a la infraestructura de seguridad urbana. Al ser consultada sobre las cámaras de monitoreo del CECOM ubicadas en las inmediaciones, epicentro de repetidos hechos delictivos—, la comerciante desnudó una preocupante realidad institucional.
"La cámara que está en la esquina abajo está fija mirando para otro lado, y la otra no funciona. La única que está funcionando son las mías", disparó con crudeza.
Recordó además que, ante hechos previos como el robo sufrido por una agencia vecina la semana pasada, las únicas imágenes útiles aportadas a la investigación fueron, una vez más, las captadas por sus propios dispositivos particulares.
Para Alejandra, la inseguridad no es un hecho aislado, sino una constante agobiante que afecta a diario al sector comercial: "Si no ponés cámaras en tu local o en tu casa, queda todo en la nada. La policía vino, hizo su trabajo y estuvieron acá hasta las 6 de la mañana, lo cual agradezco, pero después todo queda cajoneado".
Con la bronca a cuestas y la urgente necesidad de reponer el blindex trizado para continuar atendiendo al público, "La Peti" eligió no bajar los brazos y seguir adelante.