
22 de diciembre, 2019
Norberto Rubén Schenfelt escribió sobre el lugar donde se asienta Abramo que “la zona de los vorogas era medanosa, con montes y lagunas” y añade que “las tardes son calmas y hondamente tristes, revestidas de ese inexplicable misterio de los desiertos”. Algo de eso habrá en las antiguas estructuras derruidas y ruginosas de Hucal, allá donde se dibuja nítido el perfil espinoso de los caldenes, en el último sol de la tarde.
Abramo es una localidad del departamento Hucal, en la provincia de La Pampa. Se accede por la Ruta Provincial 3, a 6 km del acceso a la Ruta Nacional 35, ubicada en el sur este del territorio pampeano, y fue fundada el 27 de marzo de 1909. Hasta la conquista del desierto estas tierras pertenecieron a los indios vorogas y mas tarde a Calfucurá, dueños de toda la zona salinera de existente en La Pampa.

Abramo tuvo línea ferroviaria inclusive antes de llamarse Abramo y de ser un núcleo urbano. Esto es así porque el ramal ya llegaba, desde 1891, hasta Epu Pel, que se encuentra hacia el oeste. Pero en el lugar no existía estación, recién fue inaugurada 17 años después, un año antes de la formación del pueblo. El 27 y 28 de marzo de 1909 se procedió a la venta de los solares -a cuarenta y ocho mensualidades cada uno- y las chacras -mitad al contado y mitad con seis meses de gracia; eso sí, sin interés. Pero éste no fue el único beneficio para los interesados: para el remate también se pusieron trenes gratuitos desde Toay y Bahía Blanca que llegaron repletos de gente que fue esperada con un suculento almuerzo campestre de bienvenida.
La distribución de tierras tuvo originalmente entre sus propietarios a Cambaceres, Miller, Hernández, Unzué, Schmidt, Tornquist y Le Dones. El nombre del poblado se debió a Fernando Abramo (1786-1872) un militar que combatió para los ejércitos de Belgrano y San Martín, en las luchas de la independencia. A partir de 1908 familias de origen español, ruso, alemán, árabe y judío se fueron afincando bajo el cobijo de don Benito Cao, dueño del almacén de ramos generales, e iniciador de importantes emprendimientos, Cao fue un referente en los primeros años de Abramo, conocido como "el hombre de la consulta permanente".

Polo Avícola
La Pampa produce una ínfima parte de la carne de pollo que consume, y en Abramo se está forjando el proyecto de desarrollar un polo avícola. Existe en la provincia una gran demanda de esta carne que no se satisface con la producción local. Se produce menos de un 15 % de lo que se consume y ese es un parámetro que nos indica que la producción avícola tiene todas las posibilidades de incrementar su desarrollo. En Abramo funciona una planta de producción y un frigorífico de aves, ambos de gestión municipal, que en la actualidad tienen una capacidad de faena de entre 350 y 450 animales por semana.

Existe la necesidad de sumar infraestructura y servicios a la planta existente dotándola de mayor tecnología para incrementar la producción y la faena sin perder de vista la posibilidad concreta de sumar valor agregado, a partir del trozado o la elaboración de subproductos basados en la carne de pollo. Armar un polo avícola, no solo para Abramo, sino para la región y el resto de La Pampa, que les permita tener siempre la posibilidad de pleno empleo, es el objetivo de la comuna de Abramo. Hoy el pueblo que se destaca por la situación de plena empleabilidad que posee, y que sus habitantes muestran orgullosamente como comunidad.

Las Ruinas de Hucal.
Hucal hoy pertenece al ejido urbano de Abramo y es la tumba del antiguo ferrocarril argentino, una tumba sembrada de herrumbre y escombros de los que fueron los mayores talleres ferroviarios de La Pampa. En 1883, en la zona comienza a fundarse la estancia Hucal, reconocida como el primer predio rural de La Pampa, con una extensión de 80000 ha. Su dueño original fue Antonino Cambaceres.
En 1890, parte de sus tierras fueron cedidas para la construcción de una colonia ferroviaria, vinculada al primer ramal de ferrocarril que se internara en territorio de La Pampa, y se extendiera entre Bahía Blanca y Toay. Así nacía Hucal como pueblo, siendo el quinto asentamiento urbano establecido en la historia de La Pampa. Las políticas de desintegración del sistema ferroviario argentino, al finales del siglo XX, destruyeron a Hucal.

El tiempo y el saqueo derrumbaron todo, solo la Escuela Provincial Nº 118, continuo resistiendo a la desintegración del tejido social. Un grupo de personas constituido por algunos antiguos habitantes del pueblo, y de otras localidades, decidió conformar una asociación civil, para trabajar por la memoria de la localidad, denominada “Asociación Hucal Despierta”. Con el protagonismo de la Asociación y la Escuela Provincial Nº 118, este proyecto, persigue el objetivo de contribuir al rescate de la Hucal, como patrimonio cultural y paisajístico pampeano.
Antigua tierra de los vorogas y de los salineros de Calfucurá, patria olvidada del ferrocarril que supo sangrar de madera, cobre y sal la pampa, Abramo es hoy un pueblo tranquilo, las tardes son calmas, como las describió Schenfeldt, pero quizá no son hondamente tristes, ni tienen el misterio de los desiertos. En Abramo por la tarde, todos andan apurados ostentando con orgullosa presunción que tienen trabajo.
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