17 de junio, 2026
La reciente viralización de un caso de abigeato en la zona de General Acha puso nuevamente sobre la mesa la crítica situación que atraviesan los productores agropecuarios de la provincia. Ignacio de la Iglesia, Presidente de la Agrícola Ganadera de La Pampa, analizó el impacto de estos delitos, reclamó mayor celeridad a la Justicia y advirtió que el productor rural se siente cada vez más desamparado.
El episodio que terminó con un productor ingresando a una dependencia municipal cargando un cuarto de su vaca faenada, no es un hecho aislado, sino la expresión de una problemática estructural que afecta a todo el territorio pampeano. Según De la Iglesia, el fenómeno del abigeato y la inseguridad rural "no importa dónde ocurra, toca un poquito a todos los productores".
Al referirse al caso concreto que tomó notoriedad nacional, el dirigente explicó que la situación del damnificado en General Acha es límite: "Él es un productor que tiene una cabaña, que ha venido y ha participado de las rurales acá en Santa Rosa. Nosotros creímos oportuno de acompañarlo institucionalmente con el apoyo y generar espacios de diálogo con el Ministerio de Seguridad, con la policía o con quien fuese para que esto deje de suceder o, por lo menos, cambie la manera en que las cosas son en La Pampa".
Uno de los puntos más llamativos y alarmantes de estos hechos es el modus operandi de los delincuentes. De la Iglesia desmintió que el aumento de estos casos responda exclusivamente al alto precio de la carne, argumentando que muchas veces se trata de actos de vandalismo o ensañamiento.
"En este caso puntual, por ejemplo, le sacan los dos lomos y tiran 1000 kilos de carne al piso. Si la persona que fue a matar al animal fuera con la intención de buscar carne, que está muy cara, ¿por qué dejó todos los cuartos? ¿Por qué dejó el matambre? ¿Por qué dejó la costilla?", se preguntó el titular de la Agrícola Ganadera.
La magnitud del daño económico es devastadora para el productor. Según lo manifestado por la víctima, le llegan a faenar entre 20 y 25 animales por año. "Trabajamos con un promedio de un millón y medio de pesos por animal. Estamos hablando de 30 millones de pesos al año", detalló De la Iglesia, recordando que esto no incluye el valor de la yegua pura sangre que también fue víctima de la faena clandestina.
A pesar de la gravedad de los hechos, el dirigente agropecuario hizo una distinción fundamental respecto al accionar de las fuerzas de seguridad. "La policía está trabajando bien, la policía está desplazándose bien", afirmó, aunque advirtió que el principal cuello de botella se encuentra en el Poder Judicial.
"El problema es que el delito no es lo suficientemente severo o, de alguna manera, ágil la Justicia para que le llegue la sanción de manera pertinente a quienes cometen ese delito", sostuvo De la Iglesia. En este sentido, agregó que existe una sensación generalizada de que "el delito es un problema de todos", pero que la falta de respuestas efectivas deja al productor en soledad: "La policía hace su trabajo de prevención, pero el problema es después. Si sale por otra puerta, es imposible".
Finalmente, el Presidente de la Agrícola Ganadera instó a una reforma en la forma en que se aborda la inseguridad rural en el país, subrayando la necesidad de que el productor deje de sentirse "solo y encerrado" ante las posibles represalias que enfrentan al realizar cada denuncia, y remarcó la urgencia de proyectos legislativos que castiguen con mayor rigor el ingreso a la propiedad privada.