Todo comenzó en un abrir y cerrar de ojos, pero terminó en un despliegue policial que parece sacado de un guion cinematográfico. Un productor agropecuario de Trenel perdió una mochila con la friolera de 83.910.000 pesos, desatando una búsqueda desesperada. Quien la encontró no fue un criminal, sino un viajante de comercio mendocino que, lejos de celebrar su "suerte", vivió una pesadilla paranoica que lo llevó directo a las celdas de General Pico.
El fiscal Matías Juan, quien estuvo al frente de la investigación, reveló detalles escalofriantes sobre las horas que el hombre pasó con la fortuna en su poder. Según el funcionario judicial, el hallazgo del dinero en la vía pública detonó en el mendocino un miedo irracional: "Él pensó que era dinero mal habido, producto del narcotráfico. Se persiguió tanto que durmió en un hotel de Pico con una navaja abierta al lado de la almohada y la silla trabando la puerta".
El relato del imputado ante la fiscalía no tiene desperdicio. Convencido de que bandas criminales lo estaban rastreando por tener el botín, llegó al extremo de descartar la mochila original en un predio ferroviario de la calle 19, bajo la paranoia de que contenía un "chip rastreador". Mientras tanto, continuó con su rutina de trabajo en su Ford Focus gris, sin gastar ni un solo centavo del dinero ajeno, hasta que la policía de Castex le cerró el paso y recuperó el botín intacto.
Un final con perdón y archivo
A pesar de haber sido detenido y vivir horas de máxima tensión, el desenlace fue más diplomático que judicial. Al comprobarse que el viajante no había tocado ni un peso y tras su confesión sincera, la víctima –que ya había dado el dinero por perdido– se mostró plenamente satisfecha con la recuperación total.
"El imputado se mostró compungido, incluso pidió hablar con el damnificado para pedirle disculpas personalmente", detalló el fiscal Juan. Ante la levedad del delito –tipificado en el Código Penal con una multa irrisoria que quedó desactualizada desde los años 90– y la recuperación completa del efectivo, la justicia decidió archivar la causa por resolución del conflicto.
El episodio deja una lección que vale millones: la próxima vez que alguien encuentre un bulto sospechoso o dinero en la calle, es mejor evitar el papel de protagonista de película de acción y acudir directamente a la policía. Lo que para muchos sería un golpe de suerte, para este mendocino terminó en una detención, lágrimas y un susto que, seguramente, no olvidará jamás.