Mientras miles de niños disfrutan las vacaciones de invierno, la psicopedagoga Mariana Savid advierte sobre los riesgos del uso excesivo de pantallas. Propone pasar del “detox” temporal al “reseteo digital” consciente y recuperar el valor del aburrimiento.
Las vacaciones de julio están en marcha en gran parte del país y traen consigo un debate cada vez más urgente: ¿cómo gestionar el uso de celulares y pantallas en los niños? La psicopedagoga Mariana Savid, miembro de la Fundación LEA, asegura que el problema no radica solo en los chicos, sino en un diseño tecnológico pensado para mantenernos enganchados.
El sistema está hecho para atraparnos
Savid explica que las dificultades para desconectar no son casuales ni responsabilidad exclusiva de los más jóvenes: “No es casualidad que nos cueste tanto desconectar y no es culpa de los chicos, teniendo en cuenta que no son neutras y que usan diferentes mecánicas como el scroll infinito que no tiene fin, no tiene pausa”.
La especialista compara las redes sociales con una máquina tragamonedas: notificaciones, likes y comentarios activan el circuito de placer y dopamina en el cerebro, manteniéndolo en estado de alerta permanente y elevando los niveles de cortisol: “Esto nos mantiene enganchados a todos”.
Savid marca una distinción clave entre dos conceptos que suelen confundirse: “El detox digital es como una dieta… Está bien, pero es insuficiente porque cuando terminas, volvés a los mismos hábitos”.
Por el contrario, el reseteo digital es un cambio profundo y sostenible: “No niega la tecnología, es una práctica continua y sostenible que se incorpora a largo plazo… Es un acto de libertad. Te enseño a usarla a tu favor, a recuperar el control”.
Se trata de usar la tecnología con propósito, limitar notificaciones, establecer horarios conscientes y priorizar la presencia real con los demás.
Ante la pregunta de cómo limitar el uso de pantallas sin generar conflictos familiares, Savid propone aprovechar la agenda cultural de las vacaciones de invierno en Córdoba (teatro, feria del libro, circo, granjas) y priorizar actividades que fomenten la conexión:
-Juegos de mesa en familia: “Es una de las experiencias más potentes de conexión, de regulación emocional y desarrollo cognitivo que existen hoy”.
-Lectura compartida (en voz alta para los más pequeños).
-Cocinar juntos.
-Recuperar espacios sin agenda.
-Especial énfasis pone en el aburrimiento: “Recuperar el aburrimiento… No los tenemos que llenar de actividades y actividades. El aburrimiento no está mal, hace bien estar un poco aburridos”.
Según la psicopedagoga, esos momentos “vacíos” son donde surge la creatividad, la imaginación y las conversaciones más profundas.
Un llamado a los adultos
Savid subraya que el cambio debe comenzar por los mayores: “Tenemos que desengancharnos todos un poco”.
Los padres también deben revisar su propio vínculo con la tecnología y dedicar tiempo de calidad a sus hijos, especialmente en estas vacaciones de invierno.