De la ilusión millonaria al baldazo de agua fría: el error de Dafas que revolucionó Pico
La mañana prometía ser inolvidable en General Pico. Las agencias de quiniela de la ciudad recibieron la noticia que cualquier apostador sueña con escuchar: el Loto había dejado dos flamantes ganadores locales, y el premio mayor ascendía a la friolera de 54 millones de pesos para cada uno.
La información, oficial y bajada directamente por Dafas (Dirección de Ayuda Financiera para la Acción Social), desató una inmediata cadena de euforia. Los agencieros, con la alegría de repartir una gran suma de dinero, no tardaron en comunicarse con los supuestos afortunados para darles la gran nueva. Abrazos, llamados emocionados, planes a futuro e ilusiones por cumplir.
El reverso de la pesadilla
Sin embargo, el sueño millonario duró menos que un suspiro. Horas más tarde, la cruda realidad se impuso con la fuerza de un golpe seco. Desde Dafas detectaron un error administrativo enorme: no eran 54 millones, sino apenas 5.000 pesos los que correspondían a cada uno de los extractos premiados.
El papelón obligó a deshacer el camino recorrido con la misma velocidad. Los agencieros, cargando con una profunda amargura y malestar, debieron volver a llamar a los clientes que horas antes habían felicitado.
La promesa: 54.000.000 de pesos por apostador.
La realidad: 5.000 pesos.