La inseguridad y los reiterados episodios de hurto generan preocupación entre comerciantes de distintos sectores de General Pico. Una de las voces que expuso la situación fue la de Andrea Grumelli, propietaria del autoservicio y carnicería “Los Dos Hermanos”, ubicado en la esquina de calles 2 y 35, en el barrio El Molino.
En diálogo con Radio 5, Grumelli relató que desde hace varios meses vienen registrándose situaciones en las que personas ingresan al comercio y sustraen distintos productos aprovechando momentos de distracción.
Según explicó, algunos de los episodios quedan registrados por las cámaras de seguridad del local. Entre los elementos que mencionó como sustraídos aparecen alfajores, chocolates, jugos y latas de cerveza, que algunas personas esconden entre sus prendas para retirarlos del lugar sin abonarlos.
La comerciante también contó que existe comunicación entre distintos comerciantes de la zona para mantenerse alertas ante este tipo de situaciones. Incluso mencionó un hecho ocurrido en un comercio ubicado frente a su negocio, donde una empleada habría sido víctima de un asalto meses atrás.
Grumelli señaló además que la situación genera una particular contradicción para quienes trabajan diariamente en los comercios. Explicó que, por un lado, conocen las dificultades económicas que atraviesan algunas familias y que en determinadas ocasiones entregan mercadería o productos que no pueden vender para ayudar a quienes los necesitan. Pero, al mismo tiempo, remarcó la impotencia que genera sufrir robos.
Ante la reiteración de estos episodios, la comerciante manifestó que comenzó a evaluar la publicación de imágenes de las cámaras de seguridad en redes sociales, como una manera de advertir a otros comerciantes y vecinos sobre las personas que aparecen involucradas en los hechos.
También vinculó algunas de las situaciones observadas con problemáticas sociales como el consumo de drogas, aunque aclaró que no cuenta con información que permita determinar qué ocurre en cada caso.
“Los comerciantes estamos expuestos”, sostuvo Grumelli, quien remarcó que muchos negocios de la ciudad permanecen abiertos hasta altas horas de la noche y deben afrontar diariamente este tipo de situaciones.
La preocupación, según explicó, no se limita a un episodio puntual, sino que se relaciona con una serie de hechos que se vienen repitiendo en distintos comercios de la ciudad.
Andrea Grumelli, en Radio 5:
—¿Dónde está ubicado el comercio y qué situación vienen atravesando?
—Estamos ubicados en el barrio El Molino, en calle 2 esquina 35, en el autoservicio y carnicería. Desde hace unos meses se viene dando el tema de que entran personas y se meten cosas en los bolsillos.
—¿Qué productos se llevaron en este último episodio?
—Se llevaron alfajores y chocolates. Se los metió en el bolsillo. También ha pasado con jugos y latas de cerveza.
—¿El comercio cuenta con cámaras de seguridad?
—Sí, tenemos cámaras, estamos mirando y controlando. También los chicos de Open, que están enfrente, tienen cámaras.
—¿Tienen comunicación con otros comerciantes de la zona?
—Sí. Nos pasamos los números entre los mismos comerciantes del barrio para estar alertas ante este tipo de situaciones.
—¿También hubo hechos más graves en comercios cercanos?
—Sí. Hace dos o tres meses entró un chico al quiosco de enfrente y asaltó a la chica. Ellos también tienen cámaras.
—¿Qué hacen cuando detectan a alguien robando?
—Uno termina tomando la determinación de empezar a escrachar a la gente. El otro día también vi en el quiosco de la 9 que estuvieron sacando cosas y también los escracharon.
—¿Por qué decidiste comenzar a publicar los videos?
—Porque el comerciante va a empezar a hacer eso. Tenemos los videos listos. De alguna forma el comerciante se tiene que defender.
—¿Cómo vivís personalmente estas situaciones?
—Te da bronca. Te da bronca que te des vuelta y se meta los jugos en el bolsillo, que se meta un paquete o una lata de cerveza.
—¿Alguna vez intentaron ayudar a personas que se acercan al comercio?
—Sí. A veces vienen chicos y preguntan si tenemos algo. Uno trata de ayudar a la gente que no tiene. Por ahí tenemos cosas que no podemos vender, como pan o facturas del otro día, y les damos para que se las lleven, porque entendemos la situación difícil de cada familia. Que nos roben. Eso te indigna muchísimo.
—¿Hiciste la denuncia por estos últimos hechos?
—No, esta vez no. Pero sé que hay gente que sí ha hecho denuncias.
—¿Qué pensás que hay detrás de estas situaciones?
—También es un problema de nuestra sociedad, del consumismo y de las drogas. A veces uno se da cuenta de que el chico está como duro, por decirlo de alguna manera.
—¿Sentís que los comerciantes están expuestos?
—Estamos expuestos. Hay quioscos que están abiertos hasta tarde. Yo cierro relativamente temprano, a las 22 horas, pero hay gente que tiene el comercio abierto hasta las 12 o hasta las 2 de la mañana porque realmente tiene que trabajarlo.
—¿Qué sensación queda después de atravesar estos hechos?
—Bronca e impotencia. Estamos todos los días trabajando para poder pagar las cosas. No porque uno tenga un negocio armado significa que está sobrado. Estamos trabajando día a día.