El escándalo que salpica a la fuerza policial en General Pico sumó un nuevo capítulo. Tras el revuelo provocado por las cámaras de seguridad que registraron a dos efectivos llevándose un gato hidráulico de la Gomería Cataleya (ubicada en la calle 29 entre 14 y 16) que llevaron hasta otra Gomería perteneciente al hermano de uno de ellos, la investigación judicial avanza con un dato tanto insólito como alarmante: los uniformados volvieron a aparecer al día siguiente, en pleno horario laboral, a bordo del patrullero y para colmo, uniformados.
En declaraciones a Radio 5, el fiscal a cargo de la causa, Matías Juan, destapó los detalles de este segundo encuentro que encendió todas las alertas en el Ministerio Público Fiscal y motivó una reacción de la Justicia.
El reencuentro: entre el pedido de perdón y la sospecha
¿Qué fueron a hacer los policías al local de la víctima, identificada como Miranda? Según confirmó el propio fiscal tras dialogar telefónicamente con el damnificado, los efectivos regresaron al comercio al día siguiente del robo.
"Cuando Miranda me lo comenta, me dice que vinieron a pedirle perdón. Sí, fueron uniformados, sí, fueron en el mismo patrullero policial. De hecho, también lo reconocen ellos cuando declaran en la fiscalía", detalló el doctor Matías Juan.
Si bien durante la visita no le reconocieron explícitamente el robo —argumentando en cambio que todo se trató de una "confusión"—, la situación quedó registrada en un video grabado por la propia pareja de Miranda.
Ante el interrogante sobre si aquella visita se trató de un intento de amedrentamiento o coacción para lograr que retiraran la denuncia, el fiscal fue cauto pero categórico:
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"No tengo sospecha o pruebas, ni siquiera Miranda me lo dijo, de que haya habido una amenaza o un tipo de coacción para levantar la denuncia, te va a pasar algo o algo por el estilo. En absoluto".
Prohibición total de acercamiento
Más allá de que no se registraran amenazas verbales directas, la decisión de presentarse en patrullero y con uniforme en el negocio de quien los había denunciado encendió una luz roja en la fiscalía. Resultaba, como "mínimo, imprudente y fuera de protocolo", aseguran.
Para cortar de raíz cualquier posibilidad de suspicacia o intimidación encubierta, la Fiscalía solicitó y obtuvo una medida cautelar restrictiva que fue convalidada por el juez:
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Restricción absoluta: Los dos policías tienen prohibido acercarse, mantener contacto personal o virtual con Miranda hasta que finalice la causa.
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Advertencia letal: El fiscal fue terminante sobre las consecuencias en caso de incumplimiento. "Si lo hacen, se les revoca esta situación de medida sustitutiva y se les aplica la prisión preventiva. Si se acercan a Miranda, le hablan en la calle o le escriben por teléfono, yo voy a pedir la detención de ambos".
Los implicados ya fueron notificados y, según confirmó el fiscal, "juraron cumplirlo". La investigación continúa su curso.